Contar
la historia de más de treinta años de los Kinks
ocuparía un espacio de muchos, muchos megas.
Su influencia ha sido enorme en la historia del rock, desde The
Doors hasta Blur,
pasando por The Jam, Ramones, Pretenders...,
así que me limitaré a reflejar los hechos más
relevantes de su época más gloriosa.

La historia comienza en el año 1964, justo cuando
el sonido "Merseybeat"
-Mersey es el río que pasa por Liverpool- se encuentra
en su máximo apogeo. Los grupos de esta ciudad portuaria
ocupan los primeros puestos de las listas británicas y
ya están preparados para la conquista de América.
En el resto de ciudades inglesas cunde el ejemplo y comienzan
a proliferar las bandas de Beat o de Rhythm&blues, que tienen
sus influencias en la música negra americana, como Chuck
Berry o Willie Dixon.
Pero en Londres se va a vivir una revolución cultural sin
precedentes, que le va a colocar a la vanguardia mundial de la
música.
Las escuelas de arte constituirían el terreno abonado
para esta revolución, y precisamente de una de ellas saldría
un joven Ray Davies.
Además
de los Kinks, surgen otros grandes grupos como los Rolling
Stones, The Who o Small Faces. La ciudad de la posguerra
se transforma con una generación inquieta que se deja crecer
el pelo, prueba nuevas sustancias (legales por aquel entonces),
se viste en las boutiques de Carnaby St. o King's road y va en
busca de nuevas vías de expresión artística.
En febrero de 1964 aparece el primer sencillo del grupo;
"Long tall Sally", una versión de un rock and
roll de Little Richard. Después
vendría "You do something to me/ You still want me",
canciones muy al estilo Liverpool, que hubiese firmado cualquier
grupo de Merseybeat, y que sin embargo supusieron un fracaso comercial.
Para agosto de ese mismo año, sale al mercado en
forma de single una canción que cambiaría para siempre
el concepto de música Rock:
"You really got me", caracterizada por un duro riff
de guitarra y una estructura rítmica machacona y contundente.
La siguiente canción "All day and all of the night", insistía
en esta fórmula y se ha convertido en otro clásico.
Hay que tener en cuenta que en aquella época no existían
los pedales de guitarra y la distorsión se conseguía
saturando los amplificadores con el volumen al máximo.

Una
vez ganado el respeto de crítica y público, Ray
Davies -líder de la banda- evolucionaba hacia un estilo
cada vez más personal. En una escena musical (y de listas
de éxitos) donde los Beatles
marcaban la pauta y el resto les seguían, Ray Davies mantenía
un estilo propio cada vez más mordaz, convirtiéndose
en un ácido cronista de la sociedad y de su generación.
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